Casa L & D

Casa L&D, Madrid

Vivienda con vistas al Parque Oeste, Madrid

El brillo de Miami, los tonos tierra y la creatividad cubana son los tres pilares con los que hemos reinventado este mayúsculo piso en Madrid. Una casa que dejó la penumbra para abrirse a la multiculturalidad, con remates finos y materiales honestos.

Antes

Cuando llegamos era una vivienda de 400m2 lúgubre y muy compartimentado, tapizado de terciopelos granates y azul marino, incluso con un salón de reminiscencias marroquíes. Nada que ver con lo que ellos deseaban. Había que actuar.

Durante

Eliminamos absolutamente todo y replanteamos estas dimensiones para que fueran acogedoras.

La transformación

Tres vidas en una debían estar presentes en esta vivienda con vistas al Parque del Oeste de la capital. Sus dueños son una pareja que emigró de Cuba a Miami y han hecho de Madrid su segundo hogar.

Estas tres culturas, sobre todo la de su país, de la que coleccionan el mejor arte contemporáneo, tenían que habitarla. Eliminamos absolutamente todo y replanteamos estas dimensiones para que fueran acogedoras.

El proyecto gira en torno a la verdad de los materiales: madera de roble americano, ébano, granito y mármol, elementos que hemos tratado de manera artística, multiplicando su valor al crear con ellos piezas de arte funcional, como puertas correderas cuyas vetas componen espigas o armarios tan sucintos y estéticos que recuerdan obras de Donald Judd, además de los juegos de escayolas que ha sumado a los espacios casi como una instalación y que son un guiño castizo y señorial.

Para el interiorismo buscamos muebles que fueran confortables y rotundos en tonos arena con pequeñas ráfagas de azul, una combinación que me fascina. Una selección que incluye a gurús como Patricia Urquiola, Antonio Citterio, Marcel Wanders, Noguchi o Castiglioni. Todos en una gama cromática de los tierra para que no compitan con las obras de arte. Y es que con la colección de sus propietarios todo se vuelve más vibrante, piezas de los grandes autores cubanos contemporáneos como Yoan Capote, José Bedia, Ariel Cabrera Montejo o Alejandro Campins.

Cuando la casa se llena de vida, observas cómo se mueve la gente y cómo disfruta de todos los rincones. Hay armonía y alegría en cada estancia, todo fluye. Ahí entiendes que tu trabajo ha sido un éxito.

El salón hace también de galería habitable. Sofás de cuero Square, de De Padova, en Naharro; pareja de Seal Chair, de Ib Kofod-Larsen para DWR, y aparador Alcor, de Antonio Citterio para Maxalto, con instalación “Línea”, de Dagoberto Rodriguez. En la pared del fondo, óleo “Palangre”, de Yoan Capote y “Cualquier lugar fuera de aquí ”, de José Bedia.

En el gran hall, óleo “Tregua Fecunda”, de Ariel Cabrera Montejo, y en el suelo de tarima XXL de roble americano, tapiz “La Lucha es de todos“, de la serie “Fin del Silencio”, de Carlos Garaicoa.

Potente arte CUBANO convive con los grandes del DISEÑO contemporáneo. Con los juegos de MOLDURAS se recrea un pasado castizo y SEÑORIAL.

Acompañando a la butaca Corallo, fotografía “Instante V”, de Consuelo Castaneda y, al fondo, chandelier Yanzi, de Neri&Hu para Artemide.

A la zona privada se accede desde una puerta corredera que está semioculta en la biblioteca. En la suite principal convive el ébano y la madera de nogal americano del suelo. Cama azul Tuffy Too, de Patricia Urquiola para B&B Italia; ropa de Matarranz y, en el nicho, lámpara Atollo, de Vico Magistretti para Oluce, en Lámparas Oliva. Al fondo, butaca Corallo, de los Hermanos Campana para Edra. Arriba, zona de relax de la habitación con la chaise longue LC4, de Le Corbusier para Cassina, en Naharro, y fotografía “Tenerse uno mismo”, de Grethell Rasua.

El salón, dividido en tres estancias, está invadido por la naturaleza del Parque del Oeste. Sobre la alfombra, de BSB, banco Track, de David López Quincoces para Living Divani, y escultura de la serie “No Limits”, de Alexandre Arrechea.

Las puertas correderas, una de las piezas que diseñamos de las que me siento más satisfecha con las vetas que crean espigas.
En una de las estancias de esta sala, entre los sofás, de De Padova, mesa Lithos, de Maxalto y, en la pared, fotografía “Pensamiento Histórico”, de Jorge Otero y óleo “Número 9”, de Michel Pérez-Pollo.

Una puerta de ébano oculta un aseo de cortesía para el que Blanca proyectó un lavabo de mármol negro. Las molduras son un guiño a los pisos señoriales madrileños. Este rosetón del que pende la lámpara IC Suspension, de Anastassiades para Flos. De etiqueta. En el vestidor, butaca Cité, de Jean Prouvé, al fondo, ducha de mármol y, en el techo, lámparas Random Lights, de Marcel Wanders para Moooi.

Proyecto de Ejecución y Dirección de obra

Blanca Rosa Gutiérrez Rodríguez

Publicaciones

Interiorismo Casa Morat
  • Elle Decor, nº 206 Julio-Agosto 2022

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